La Sucesión en el APRA: Apuntes serios para 30 años más

La Sucesión en el APRA: Apuntes serios para 30 años más

Alan García con su partida inusitada le ha traído un dolor inmenso al Perú. Resulta que su partido, pilar innegable de la Democracia en los últimos 100 años, ya no tiene conductor ni referente vivo. Y si bien en los últimos años García si se preocupó de formar cuadros para el futuro, el tema es, ¿Quién conduce al viejo partido de Haya de la Torre en éste tránsito?. ¿Qué parámetros deben tenerse para elegir al conductor? He aquí unas ideas que pueden dar material para el debate:

  1. El APRA debe tener presente su Historia. Necesita recordar sus orígenes. Su aire místico no puede dejarse de lado. En las conversaciones que tuve con Alan García las últimas veces hablamos de la visión que tenía para el futuro del APRA y siempre le dije que el APRA debe fijarse en la Iglesia Católica para ordenar su futuro. Es decir que el modelo es simple. Jesús es el Jefe de la Iglesia. El Mesías, el dominus, el dueño, absoluto, el Rey doctrinario. Y que tomando el émulo, pues ese lugar salvando las largas distancias le correspondería a Haya de la Torre. Y que cada líder posterior era un Papa que debía continuar la obra del Fundador.
  2. En la línea de lo expuesto, cada sucesor debía analizar el entorno del tiempo, los problemas que confronta y también mirar las “señales” dejadas por el anterior “Papa”. Digamos que cada Papa escoge a su sucesor porque ve en él las líneas de continuidad que la organización requiere. Un ejemplo básico, lo tenemos en las elecciones de los últimos Papas. Juan XXIII ni bien asume la conducción de la Iglesia designa como Cardenal a Joan Baptista Montini, a quien lo empieza a convocar continuamente al Vaticano para diálogos sobre el Concilio. Todo el mundo en el Vaticano tenía claro que el Sucesor sería Montini. Luego de la muerte del Papa Juan XXIII, no demoraron en elegir al papa Pablo VI (Montini). Cuando asumió Pablo VI, tenía especial predilección por Albino Luciani a quien convocaba para dialogar. Y en 1972 en un acto público le impuso su estola papal escogiéndolo como su sucesor. Todo el mundo lo sabía en el cónclave. Y así lo eligieron. Luego de su prematura e inexplicable muerte en aquel año en 1978 eligieron a Juan Pablo II, Karol Wojtyla. Juan Pablo I unos días antes había dicho ante mucha gente, que él consideraba que el que se había sentado delante de él en el cónclave debió ser elegido. Indagaron de quien se trataba y era Wojtyla. Y así ha sucedido con los últimos Papas.

    En consecuencia, la línea de continuidad es importante. El rupturismo en el caso del APRA ocasionaría división y confrontación. Se puede actualizar, se puede modernizar, lo que no se puede es romper con lo anterior.
  1. Por lo tanto, se debe asegurar la continuidad. Hay algunos que plantean ir por el camino de la ´pura institucionalización como una forma de modernización. Muchos apristas aprovechando los cursos del JNE y aprovechando becas, pues aprenden que la institucionalización es el camino aboliéndose todo tipo de “personalismo”. El asunto es que hacer eso es ir propiamente contra el sentido común y la propia historia del APRA. El APRA nace como un partido provinciano, místico, fajado en la prisión, en los mártires. Pero no solo los mártires de los años aurorales, sino luego de ellos. Ha habido algunos que han querido detener el tiempo en 1978. Pero luego de eso el APRA llegó al Poder 2 veces. Y volvió a tener mártires. Esta vez producto de la insanía terrorista comunista. El APRA debe entender que aunque a algunos les cueste aceptarlo, fue voluntad de Haya de la Torre dejar a García a cargo. De eso son testigos muchas personas.

    2. Hay que tomar en cuenta también que se debe elegir un líder místico, que tenga líneas de continuidad, pero también analizando los tiempos. Es decir plantear un lanzamiento institucional, moderno electoralmente pero sin renunciar a la lealtad con las ideas de servicio al Pueblo desde una óptica de Pan Con Libertad. El APRA debe aprender a superar la idea absurda de algunos querer que Haya siga vivo. Haya es el Fundador, el Jefe, el dueño de la doctrina. Queda a sus sucesores actualizarla, adecuarla y conducir. Alan García sucedió a Haya de la Torre. No estoy hablando si eran iguales o no. Pedro no fue Jesús. Eso está muy claro. Pero de hecho Jesús decidió que Pedro fuera la Piedra de la Iglesia. Eso es lo que queda hacer ahora. Saber leer que debe analizarse lo que se requiere y escoger en línea de continuidad. Y que éste sucesor interprete adecuadamente el sentir del país. No solamente el sentir del partido, sino del país. El APRA está lentamente descubriendo que la valla dejada por García es muy alta. Y no será nada sencillo.

    3. Los parámetros deben ser los de un soñador dispuesto a luchar por un ideal. Alguien que sepa a qué va. Y que sepa que siendo el líder debe modernizar al APRA para darles nuevas victorias. Escoger un líder para que lo retorne solo hacia adentro sin ambición de la Gloria de mejores nuevos gobiernos sería altamente insensato. El país requiere de un APRA fuerte, sólida, mística pero sobre todo preparada para nuevos gobiernos.

El cónclave de Octubre debe dar la solución. El país lo requiere. La Historia también. Ni más ni menos.

(Publicado en Punto de Encuentro el 23 de Setiembre de 2019)

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